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Silencio

Me enfado porque sigo echándote tanto de menos que el corazón se me sale por la boca para ir a buscarte. Que yo nunca he sido de ir a contracorriente, pero se me da muy bien chocarme con las rocas. Una y otra vez. Como los latidos en las sienes. Como tus manos sobre el piano. Que yo nunca he sido de melodías acabadas, pero no puedo evitar tararear cuando estoy asustada. Porque dicen que la música amansa a las fieras, pero nadie te habla de lo mucho que duele. De lo mucho que se te clava, como cuando una espina se te atasca en la garganta y no baja ni bebiéndote el océano. Porque te has comido a su hijo y jamás te lo perdonará. Porque jamás has sido de arrepentirte, pero le das mil vueltas a todo. Más que una lavadora en la fase de centrifugado y más que el pirulo volador en el anuncio de la tele. Solo me he comido uno en mi vida y tuve suficiente como para siete. Como si fuera un gato, me arrastro debajo de los coches, a ver si con suerte ninguno jamás arranca y no me encuentran porqu...

Ballestrinque

Sé que si me rajaran la tripa con un cuchillo, encontrarían más naproxenos de los que guardo en mi cajón. Que la sangre derramada sería mínima comparada con el dolor que siento cada vez que me apuñalan sin ningún tipo de navaja. En el costado, en la cabeza, en el corazón. Allá donde la carne asome estará el nudo sobre el cuello, tirante y continuo, que solo podré romper si consigo correr lo suficientemente rápido.

Vamos

Tengo miedo, pero también tengo convicción. Sé que finalmente veré la luz, aunque parte de ella venga del fuego, devorándolo todo. Sé que me tenderán más manos de las que puedo agarrar y que no todas las que querría que me tendieran estarán ahí para ayudarme, pero sé que finalmente veré la luz. Estoy acojonada, pero también decidida.

Feliz año nuevo

Anoche se me partió el corazón en el momento en el que, después de tragarme todas las uvas, doce, con mucho esfuerzo, y de beber un trago terrible de champán y de decir "¡Feliz año nuevo!", abracé a mi abuela, ella se puso a llorar y dijo que "a ver si este año es mejor, porque vaya año cabrón que hemos tenido". Y no podría estar más de acuerdo. Tampoco es que piense que este año va a ser mi año. Es absurdo, también, pensar que solo un año de tu vida va a ser bueno (el bueno). ¿El resto tiene que ser una desgracia inmensa o cómo funciona eso? Ni siquiera sabría escoger un año para decir que ha sido el mejor de mi vida. Supongo que eso va inherente al hecho de que soy una dramática, pero es que la realidad es que mi vida, en general, es una mierda.  También tiene sus cosas buenas, por supuesto. Mejor dicho: tiene personas buenas. Y mi abuela es la que encabeza esa lista y es la que lo hará siempre. Y de verdad que tengo el corazón hecho trizas porque no pued...

Pero es probable que no sea así

Me he pasado el verano asegurando que no te echaba de menos. Que lo que echaba de menos era la relación tan importante que tenía contigo, porque mi mayor miedo (o al menos uno de ellos) es no ser capaz de volver a tener eso con nadie en mi vida. Ni siquiera en una relación romántica (qué horror de término), que en el imaginario colectivo es más fuerte e importante que una de amistad. Para mí no. Para mí nunca lo ha sido y la mayoría de veces me gustaría pensar así. Soñar con el amor romántico, casarme y tener hijos y, sin embargo, no siento nada al respecto. Estoy rota, hay algo que no funciona en mí. Pero yo no venía a hablar de esto. Venía a hablar de ti. Otra vez. Debe ser ya la número mil quinientos treinta y siete, pero, eh, no te echo de menos. Me he convencido de que estoy mejor sin ti.

Pensamientos intrusivos

Acabo de ver una peli preciosa y lejos de sentirme bien, me siento más sola que nunca. Bueno, decir eso de "más que nunca" es exagerar porque he tenido muchas veces de pasarlo tremendamente peor, y aquí sí que no exagero. Mi sentimiento favorito es el de estar recién duchada y el menos favorito, el de estar enferma. Sí, para mí eso son sentimientos, estados de ánimo. Cuando estoy enferma, aparte de encontrarme mal, veo todo con una tristeza inmensa. Supongo que es injusto pensar que nadie me quiere o que no le importo a nadie cuando sé que sí, aunque mi cerebro se empeñe en hacerme pensar lo contrario. A eso se refieren cuando dicen lo de que si no te quieres tú, quién coño te va a querer. Destruyes todo porque sientes que no te lo mereces. También llega un momento en el que ni te esfuerzas, solamente te encierras en una burbuja y dejas que todo desaparezca. Cierras los ojos y suplicas mentalmente que alguien te salve, pero no ocurre nunca.

Un balazo en la yugular

Cada vez que tienes que hablar sobre cómo te sientes, te desintegras de la misma forma en la que una galleta se deshace si la aprietas demasiado con los dedos. Todas las costillas se convierten en flotantes y se te clavan en la garganta, impidiéndote hablar, decir nada. Todos los escarabajos muertos, atrapados en tu estómago, reptan por el interior de tu cuerpo hasta salírsete por los ojos en forma de lágrimas. Y solo puedes pensar en que te gustaría estar muerta, pero no tienes un seguro de decesos contratado y tu familia tendría que hacerse cargo económicamente de toda la movida.