Vengo a escribir aquí como quien sabe que va a morir pronto. No lo niego. No lo pospongo. Tampoco acorto el tiempo para que ocurra antes. «Lo que tenga que ser, será». Veo el fin inminente. Eso ahora mismo. Luego veré otra cosa, probablemente. Soy demasiado optimista. Me gustaría poder rendirme, pero no he sido configurada con esa función. Una pena, aunque mucho menos grande que la que siento ahora. Veo el colapso del mundo, el mío personal y el de todos, con frustración por no poder hacer nada y al mismo tiempo sin ganas de hacerlo aunque pudiera. No me quedan fuerzas y sin embargo aquí sigo, respirando y todo eso que a una la hacen parecer viva. El mejor truco del mundo y os lo creéis una y otra vez. Yo incluida.
No es difícil que un libro me parezca el libro más increíble que he leído porque en mi vida tampoco he leído mucho. Hay veces, obviamente, en las que esta afirmación no se cumple. También hay decepciones o directamente lectura más ligera (que no tienen por qué ser la misma cosa) a la que tampoco hace falta pedirle ni un contenido ni un estilo a la altura de nada. No hace falta que un libro vaya sobre nada (mismamente «Nada», de Carmen Laforet, me pareció grandioso en su día y me abrió la mente sobre ciertos aspectos literarios) para que sea increíble, pero en este caso hablo de uno que sí que va de cosas y del cual estoy disfrutando cada coma. Llevo a lo mejor medio año (o más) leyéndolo porque hace varios años que no leo prácticamente nada, pero me he reconciliado con la lectura y eso basta. Me alegra ser capaz de seguir leyendo, aunque sea a un ritmo tan lento que hasta Plutón tarda menos en dar una vuelta alrededor del Sol.
Aspiro a ser una versión de mí misma que no he podido ser nunca. Porque no nací antes de 1994 y tengo dolores de cabeza desde hace demasiados años. Nunca he sabido hablar de mí sin desear echarme a llorar o sin reír mientras cuento atrocidades. Supongo que eso me hace ser quien soy, junto con otras muchas cosas. Solo por no haber vivido épocas pasadas, por no haber inundado al mundo con mi llanto todavía, y que únicamente parecen mejores aderezadas con un buen pellizco de nostalgia, solo por eso, no debes pensar que este no es tu sitio. Porque a pesar de todo lo que puede tacharse como desdeñable, esta es la mejor época en la que podrías haber nacido.
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