Esto que ha pasado hoy es algo que normalmente le pasa a la gente, pero no a mí. Es algo ajeno, pero no mío. Quizá por eso lo siento distante. Quizá por eso me siento ausente. Ojalá estar ausente de verdad, ser humo, porque así no me partiría este dolor en trozos con la fuerza de mil rayos. Así no me sentiría rota por tres mil sitios a la vez. Me ahogo con mis propios mocos por el llanto que me consume cada noche desde hace varias, pero hoy ha sido la peor, la definitiva (como si no fuera a volver a hacerlo nunca más; no sé a quién quiero engañar). Estoy muy saturada, sobrepasada, y ni siquiera es tanto por lo que ha pasado (no me atrevo a escribirlo aquí abiertamente), que obviamente también, sino por ciertas personas. Está siendo todo demasiado insoportable, devastador. Sí, esa es la palabra: devastador. Me siendo devastada. Incapaz de continuar con mi vida como si nada y al mismo tiempo agarrándome a la idea de retomar la rutina como si fuera un clavo ardiendo. Me estoy tomando una ...
Noviembre está triste por ti como lo estoy yo El mismo tiempo que me tritura la cabeza me tritura el corazón Lo aprieta entre los puños, haciendo que supure sangre Una sangre oscura, espesa, pesada Una sangre cargada de dolor y de pena Una pena que, me temo, no desaparecerá nunca Una vez osé escribir que noviembre es el mes de la muerte Qué vergüenza por mi parte ver y comprobar que ahora se hará realidad esa profecía Una muerte que me perseguirá toda la vida Porque siempre vivirás en mí En este corazón que no sé cómo es capaz de guardar más tristeza Remendado del mismo modo que remiendo los calcetines, de mala manera Noviembre es un mes frío, despiadado Engaña porque está rodeado de ilusiones De un otoño colorido, de un invierno iluminado De risas y de llantos, normalmente alegres Pero esta vez son tristes, como tristes son mis ojos Como triste está mi mente Tengo un miedo atroz a no recuperarme nunca de esto y ni siquiera ha pasado todavía Pero lo que de verdad me aterra es no acorda...
Llevo un tiempo (muy largo) desquiciada con la idea de escribir, pero no escribo. De terminar de una vez por todas una especie de novela corta (muy corta) que empecé en 2015 (ya está bien), pero la empecé a escribir a modo de terapia de muchas cosas que viví en los años previos y ahora me siento tan alejada de eso que no sé cómo continuar sin sentirlo totalmente falso. Tampoco contemplo la idea de hacer borrón y cuenta nueva, empezarla de cero, porque entonces no la escribiría, pero realmente la quiero terminar. Mi problema principal es que nunca sé cómo acabar una historia porque no la planifico. Empiezo con un principio muy claro, revelador, un desarrollo interesante ¿y luego? La nada. Me atasco. Hay escenas que sé que quiero contar, solo tengo que encontrar el modo de llegar hasta ellas, pero el final no está claro. Valoré varios en su día. No llegué a ninguna conclusión. Hay un trozo que no sé si quitarlo porque es horrible (no porque esté mal escrito, sino por lo que narra), pero ...
Comentarios
Publicar un comentario
¿Algo que quieras compartir?