Noviembre está triste por ti como lo estoy yo El mismo tiempo que me tritura la cabeza me tritura el corazón Lo aprieta entre los puños, haciendo que supure sangre Una sangre oscura, espesa, pesada Una sangre cargada de dolor y de pena Una pena que, me temo, no desaparecerá nunca Una vez osé escribir que noviembre es el mes de la muerte Qué vergüenza por mi parte ver y comprobar que ahora se hará realidad esa profecía Una muerte que me perseguirá toda la vida Porque siempre vivirás en mí En este corazón que no sé cómo es capaz de guardar más tristeza Remendado del mismo modo que remiendo los calcetines, de mala manera Noviembre es un mes frío, despiadado Engaña porque está rodeado de ilusiones De un otoño colorido, de un invierno iluminado De risas y de llantos, normalmente alegres Pero esta vez son tristes, como tristes son mis ojos Como triste está mi mente Tengo un miedo atroz a no recuperarme nunca de esto y ni siquiera ha pasado todavía Pero lo que de verdad me aterra es no acorda...
Esto que ha pasado hoy es algo que normalmente le pasa a la gente, pero no a mí. Es algo ajeno, pero no mío. Quizá por eso lo siento distante. Quizá por eso me siento ausente. Ojalá estar ausente de verdad, ser humo, porque así no me partiría este dolor en trozos con la fuerza de mil rayos. Así no me sentiría rota por tres mil sitios a la vez. Me ahogo con mis propios mocos por el llanto que me consume cada noche desde hace varias, pero hoy ha sido la peor, la definitiva (como si no fuera a volver a hacerlo nunca más; no sé a quién quiero engañar). Estoy muy saturada, sobrepasada, y ni siquiera es tanto por lo que ha pasado (no me atrevo a escribirlo aquí abiertamente), que obviamente también, sino por ciertas personas. Está siendo todo demasiado insoportable, devastador. Sí, esa es la palabra: devastador. Me siendo devastada. Incapaz de continuar con mi vida como si nada y al mismo tiempo agarrándome a la idea de retomar la rutina como si fuera un clavo ardiendo. Me estoy tomando una ...
Aspiro a ser una versión de mí misma que no he podido ser nunca. Porque no nací antes de 1994 y tengo dolores de cabeza desde hace demasiados años. Nunca he sabido hablar de mí sin desear echarme a llorar o sin reír mientras cuento atrocidades. Supongo que eso me hace ser quien soy, junto con otras muchas cosas. Solo por no haber vivido épocas pasadas, por no haber inundado al mundo con mi llanto todavía, y que únicamente parecen mejores aderezadas con un buen pellizco de nostalgia, solo por eso, no debes pensar que este no es tu sitio. Porque a pesar de todo lo que puede tacharse como desdeñable, esta es la mejor época en la que podrías haber nacido.
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